Estudio / Daniel

Daniel 2

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Daniel 2:2

Entonces el rey mandó llamar a los magos, astrólogos, hechiceros y caldeos, para que le revelaran sus sueños. Así acudieron y se presentaron ante él.

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Daniel 2:5

El rey respondió a los caldeos: «He perdido el recuerdo del sueño; si no me dicen el sueño y su interpretación, serán despedazados, y sus casas quedarán convertidas en muladares».

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Daniel 2:6

«Pero si me revelan el sueño y su interpretación, recibirán de mí dones, recompensas y gran honor. Por eso, muéstrenme el sueño y su interpretación».

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Daniel 2:9

«Pero si no me revelan el sueño, solo hay un veredicto para ustedes: han preparado palabras falsas y engañosas para ganar tiempo delante de mí. Por eso, díganme el sueño, y sabré que pueden darme su interpretación».

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Daniel 2:10

Los caldeos respondieron al rey: «No hay hombre en toda la tierra que pueda revelar el asunto del rey. Por eso ningún rey, señor ni gobernante ha pedido cosa semejante a ningún mago, astrólogo ni caldeo».

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Daniel 2:18

para que pidieran misericordia al Dios del cielo acerca de este misterio, a fin de que Daniel y sus compañeros no perecieran junto con los demás sabios de Babilonia.

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Daniel 2:23

«A ti, Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y poder, y ahora me has hecho saber lo que te pedimos; pues nos has dado a conocer el asunto del rey».

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Daniel 2:24

Por tanto, Daniel fue a Arioc, a quien el rey había puesto para destruir a los sabios de Babilonia, y le dijo: «No destruyas a los sabios de Babilonia; llévame ante el rey, y mostraré al rey la interpretación».

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Daniel 2:25

Entonces Arioc llevó apresuradamente a Daniel ante el rey y le dijo: «He hallado a un hombre de los cautivos de Judá que dará a conocer al rey la interpretación».

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Daniel 2:28

«Pero hay un Dios en el cielo que revela los misterios, y él ha dado a conocer al rey Nabucodonosor lo que ha de suceder en los últimos días. Tu sueño y las visiones de tu cabeza en tu cama son estos».

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Daniel 2:29

«A ti, oh rey, mientras estabas en tu cama, te vinieron pensamientos acerca de lo que habría de suceder en el porvenir; y el que revela los misterios te ha mostrado lo que ha de suceder».

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Daniel 2:30

«Y a mí me ha sido revelado este misterio, no porque haya en mí más sabiduría que en todos los vivientes, sino para que se dé a conocer al rey la interpretación y para que entiendas los pensamientos de tu corazón».

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Daniel 2:31

«Tú, oh rey, mirabas, y he aquí una gran estatua. Esta estatua, grande y de extraordinario resplandor, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible».

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Daniel 2:34

«Seguías mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano humana, la cual golpeó la estatua en sus pies de hierro y barro, y los desmenuzó».

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Daniel 2:35

«Entonces se desmenuzaron juntos el hierro, el barro, el bronce, la plata y el oro, y quedaron como el tamo que se lleva el viento en la era durante el verano; el viento se los llevó y no se encontró lugar para ellos. Pero la piedra que golpeó la estatua se convirtió en un gran monte que llenó toda la tierra».

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Daniel 2:38

«Y dondequiera que habitan los hijos de los hombres, las bestias del campo y las aves del cielo, él los ha entregado en tu mano y te ha hecho señor de todos ellos. Tú eres aquella cabeza de oro».

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Daniel 2:40

«El cuarto reino será fuerte como el hierro, porque el hierro todo lo desmenuza y rompe; así como el hierro que quebranta todas estas cosas, así desmenuzará y quebrantará».

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Daniel 2:41

«Y lo que viste en los pies y los dedos, en parte de barro de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; pero en él habrá algo de la fuerza del hierro, tal como viste el hierro mezclado con barro cocido».

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Daniel 2:43

«Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán mediante simiente humana, pero no se unirán entre sí, tal como el hierro no se mezcla con el barro».

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Daniel 2:44

«Y en los días de esos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que jamás será destruido, ni será entregado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos esos reinos, pero él permanecerá para siempre».

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Daniel 2:45

«Porque viste que una piedra fue cortada del monte, no con mano, y que desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro, el gran Dios ha dado a conocer al rey lo que ha de suceder en el porvenir. El sueño es cierto, y fiel su interpretación».

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Daniel 2:47

El rey habló a Daniel y dijo: «En verdad, el Dios de ustedes es Dios de dioses, Señor de reyes y revelador de misterios, porque pudiste revelar este misterio».

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Daniel 2:48

Entonces el rey engrandeció a Daniel, le dio muchos y grandes dones, y lo puso como gobernador sobre toda la provincia de Babilonia, y jefe supremo de todos los sabios de Babilonia.

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Daniel 2:49

Daniel pidió al rey, y este puso a Sadrac, Mesac y Abed-nego a cargo de los asuntos de la provincia de Babilonia; pero Daniel continuó en la corte del rey.

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