Hechos 22:11
Como no podía ver por el resplandor de aquella luz, fui guiado de la mano por los que estaban conmigo, y así llegué a Damasco.
Traducción Jesucristo.com.ar · Basada en la KJVEl versículo en su contexto
Leé el pasaje junto con los versículos anteriores y posteriores. El sentido de un texto bíblico depende también del desarrollo del capítulo.
8 Respondí: «¿Quién eres, Señor?» Y él me dijo: «Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues.»
9 Los que estaban conmigo vieron la luz, y se asustaron; pero no oyeron la voz que me hablaba.
10 Pregunté: «¿Qué debo hacer, Señor?» Y el Señor me respondió: «Levántate, entra en Damasco, y allí te dirán todo lo que te ha sido ordenado hacer».
11 Como no podía ver por el resplandor de aquella luz, fui guiado de la mano por los que estaban conmigo, y así llegué a Damasco.
12 Un hombre llamado Ananías, piadoso conforme a la ley y de buena reputación entre todos los judíos que vivían allí,
13 se acercó a mí y me dijo: «Hermano Saulo, recibe la vista». En ese instante pude verlo.
14 Y añadió: «El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, veas al Justo y escuches la voz de su boca.
Por Matthew Henry · Adaptación editorial al español
Significado y explicación
En Hechos 22:11, Pablo recuerda que debido a la brillante luz que lo cegó al encontrarse con Jesús en el camino a Damasco, no pudo ver y fue guiado de la mano por quienes lo acompañaban hasta la ciudad. Esta experiencia marcó un punto de inflexión en su vida, simbolizando el impacto sobrenatural y transformador de su encuentro con Cristo.
Contexto literario
El versículo se inscribe en el relato más amplio de Hechos 22:3-21, donde Pablo defiende su origen, educación y devoción inicial extrema al judaísmo, así como su celo ferviente al perseguir a los cristianos antes de ser transformado radicalmente por una revelación divina. Su testimonio busca aclarar malentendidos y justificar su misión apostólica.
Desarrollo del pasaje
Pablo había sido un perseguidor ferviente y autorizado de los primeros cristianos, incluso actuando bajo la aprobación del sumo sacerdote y entregando prisioneros a prisión. En su viaje hacia Damasco para continuar esta persecución, fue deslumbrado por una luz celestial, lo que le produjo una ceguera temporal y significó el inicio de su conversión. Esta ceguera es un símbolo literal y espiritual: no podía ver con sus ojos físicos debido al resplandor que representaba la manifestación divina, y también representaba su incapacidad para comprender hasta ese momento la verdad de Cristo. Además, el hecho de que fuera guiado por la mano por sus acompañantes subraya su dependencia y vulnerabilidad ante esta experiencia divina. Pablo no experimentó ese encuentro como mera novedad o influjo humano, sino como un acto directo y poderoso de Dios que cambió su vida totalmente.
Nota de lectura
Este versículo enfatiza el carácter milagroso y dramático de la conversión de Pablo, diferenciando el efecto directo sobre él (la ceguera temporal y la voz divina) frente a sus compañeros, quienes sólo vieron la luz y quedaron atemorizados. Destaca también que esta experiencia no fue producto de su voluntad o disposición previa, sino una intervención sobrenatural que dio inicio a su ministerio como apóstol y predicador del Evangelio a los gentiles.
Fuente histórica consultada: Matthew Henry, Commentary on the Whole Bible ↗ · Pasaje comentado: acts 22:3-21. Síntesis editorial en español; no es una cita literal.
Lectura histórica desde una perspectiva cristiana protestante. Las tradiciones interpretativas pueden diferir.
Referencias cruzadas
Explorá otros pasajes relacionados con este versículo. Los vínculos provienen del índice de OpenBible.info, ordenados por relevancia y presentados en nuestra traducción.
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