Estudio / 2 Samuel

2 Samuel 14

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2 Samuel 14:2

Entonces Joab envió a Tecoa y trajo de allí a una mujer sabia, y le dijo: «Te ruego que finjas estar de duelo y que te vistas con ropas de luto. No te unjas con aceite, sino compórtate como una mujer que ha estado mucho tiempo llorando por un muerto.

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2 Samuel 14:7

Entonces toda la familia se levantó contra tu sierva, diciendo: “Entrega al que mató a su hermano, para que lo matemos en venganza por la vida de su hermano a quien mató, y así destruiremos también al heredero”. Así apagarán la única brasa que me queda, y no dejarán a mi esposo ni nombre ni descendencia sobre la tierra».

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2 Samuel 14:9

La mujer de Tecoa respondió al rey: «Mi señor, oh rey, que la culpa recaiga sobre mí y sobre la casa de mi padre; pero que el rey y su trono queden libres de culpa».

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2 Samuel 14:11

Ella respondió: «Te ruego que el rey recuerde al Señor tu Dios, para que no permitas que los vengadores de la sangre destruyan más, y así no acaben con mi hijo». Él replicó: «Vive el Señor, que ni un solo cabello de tu hijo caerá a tierra».

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2 Samuel 14:13

Ella dijo: «¿Por qué, entonces, has pensado algo semejante contra el pueblo de Dios? Porque al pronunciar esa palabra, el rey se condena a sí mismo, pues no hace volver a su desterrado.

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2 Samuel 14:14

Ciertamente moriremos, y somos como agua derramada en la tierra, que no puede recogerse de nuevo. Dios no quita la vida, sino que busca medios para que el desterrado no permanezca alejado de él.

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2 Samuel 14:15

Ahora he venido a hablar de esto a mi señor el rey porque el pueblo me ha atemorizado, y tu sierva pensó: “Hablaré al rey; quizá el rey cumpla la petición de su sierva”.

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2 Samuel 14:17

Tu sierva pensó: “La palabra de mi señor el rey me dará consuelo, porque mi señor el rey es como un ángel de Dios para discernir entre el bien y el mal. Que el Señor tu Dios esté contigo”.

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2 Samuel 14:19

El rey preguntó: «¿No está la mano de Joab contigo en todo esto?» Y la mujer respondió: «Vive tu alma, mi señor el rey, que nadie puede apartarse ni a derecha ni a izquierda de lo que mi señor el rey ha dicho. Porque tu siervo Joab me mandó, y él puso todas estas palabras en la boca de tu sierva.

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2 Samuel 14:20

Joab, tu siervo, hizo esto para cambiar el curso de los hechos. Pero mi señor es sabio, con la sabiduría de un ángel de Dios, para conocer todo lo que hay en la tierra».

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2 Samuel 14:22

Joab se postró rostro en tierra, se inclinó y bendijo al rey, y dijo: «Hoy tu siervo sabe que ha hallado gracia ante tus ojos, mi señor, oh rey, porque el rey ha cumplido la petición de su siervo».

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2 Samuel 14:26

Cuando se cortaba el cabello —lo hacía al final de cada año, porque le pesaba mucho—, el cabello de su cabeza pesaba doscientos siclos, según el peso del rey.

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2 Samuel 14:30

Por eso dijo a sus siervos: «Miren, el campo de Joab está junto al mío, y allí tiene cebada; vayan y préndanle fuego». Y los siervos de Absalón prendieron fuego al campo.

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2 Samuel 14:32

Absalón respondió a Joab: «Mira, te mandé a llamar diciendo: “Ven aquí, para enviarte al rey con este mensaje: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me habría quedado allá”. Ahora, pues, déjame ver el rostro del rey; y si hay culpa en mí, que me mate.»

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